El mundo de Sarah

Por Camila Galfione

Te invitamos a conocer el universo creativo de Sarah Kosta a través de la mirada de Camila Galfione.  

La función de una joya es empoderar a la mujer que la lleva” – Sarah Kosta

El viernes pasado, Sarah me abrió las puertas de su atelier porque ansiaba, como una niña, ver cómo creaba sus joyas. Aquella tarde descubrí en una pequeña habitación, con espacio suficiente para tan sólo una persona y que admite como única compañía la buena música, un mundo nuevo y fascinante.

Cuando llegué se escuchaba la voz de Nina Simone cantando Il n’y a pas d’amour heurex. La habitación estaba repleta de bocetos y objetos para orfebres que me resultaban poco familiares. El taller era ordenado, todo estaba organizado en simpáticas cajitas antiguas, y los instrumentos principales se encontraban al alcance de la creativa que despliega su talento desde un escritorio de madera oscura, asegurando que sólo en un entorno tan prolijo es capaz de crear.

Sarah Kosta Joyas - Post Desarrollo Creativo_01

El atelier tenía tanto de laboratorio como de cocina. A Sarah le fascina trabajar con fuego y soldar. Cuenta que, para cada joya perfectamente finalizada, escribe su receta y por lo tanto tiene cientos de ellas pero afirma que, al igual que en la cocina, hay que tener mano y eso implica delicadeza, una pizca de fuerza, pulso, precisión, una cucharada colmada de paciencia y conocer para todo, el punto justo.

Sarah Kosta Joyas - Post Desarrollo Creativo_05

La joyera comienza siempre bocetando, a mano o por computadora. Luego se quita los anillos y a veces se pone guantes y delantal para empezar a trabajar. No pasa un solo día sin practicar deporte antes de sentarse a crear, generalmente por la mañana. A menudo vuelve a viejos bosquejos a modo de inspiración. A Sarah le apasiona la libertad al hacer sus colecciones y no corre con los tiempos de la moda. Esta tranquilidad que vive durante el proceso potencia su creatividad. También tiene especial sensibilidad por las novias, se siente sumamente privilegiada de ser parte de un momento tan especial en la vida de alguien, y asegura que crea un fuerte vínculo con ellas. Las piezas one of a kind son otro gran amor de la joyera. Ante piedras extraordinarias como las lodolitas, el objetivo de estas piezas es hacer una joya merecedora de las mismas.

Sarah Kosta Joyas - Post Desarrollo Creativo_03

La diseñadora emprende varias piezas en forma paralela y la sensación al finalizarlas es de orgullo y realización. El oro blanco es su metal más preciado por ser el más “dulce” de todos y sus piedras preferidas son los eternos diamantes. Sin embargo, son pocas las piedras que no le atraen y, cuanto más exóticas, más le fascinan. Son los atributos de éstas en los que se fija, más que en el tipo de piedra en sí.

Lleva diez años perfeccionándose en su pasión y con el correr del tiempo su trabajo se vuelve cada vez más ordenado y sus piezas adquieren mayor sensualidad. También conoce cada día más a su público, lo que le permite diseñar con gusto propio, sin dejar de pensar en sus fieles seguidores. El minimalismo orgánico es el concepto preferido de la orfebre a la hora de diseñar y, al igual que su sensibilidad, su nivel de detallismo y el “vivir despeinada” sin prejuicios ni estereotipos, se ve reflejado en sus alhajas. Sarah da en sus joyas lo que a ella le gustaría recibir: un producto honesto y bien hecho.

Sarah Kosta Joyas - Post Desarrollo Creativo_02

Entrar al atelier de una persona tan apasionada y con tanto disfrute por lo que hace es entrar a un mundo mágico en donde reina la creación. Para el que nunca antes estuvo en el taller de un orfebre, es una experiencia que transporta a cualquiera directo a su infancia: donde todo es nuevo, sorprendente y brillante.

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